martes, 6 de agosto de 2013

El pulpo del mar.



Y el pulpo que antes vivía en el mar pasó a vivir a la laguna y de la laguna pasó a vivir al río y del río pasó a vivir al pantano.
Luego, este pulpo de pantano, con su gran cerebro, comenzó a atrapar presas que se paraban sobre la superficie del agua. Así, se motivaba a sacar sus tentáculos del agua, poco a poco, hasta alcanzar las ramas de los mangles. De esta forma, ese pulpo que una vez nadaba en el mar, ahora se desplazaba en la jungla, trepándose de rama en rama, particularmente en tiempos de sequía donde los ríos se estrechaban.
Esta habilidad de trepar, hizo en el pulpo, quien de por sí posee un gran cerebro para controlar sus tentáculos tan sensibles, que su capacidad intelectual aumentara. Ahora poseía una perspectiva del espacio superior.
Pero los años pasaron y la tierra cambiaba. La temperatura subía y los ríos se secaban, las junglas y las selvas se reducían. Y el pulpo, que antes vivía en el mar, luego en la laguna y de ahí al río y al pantano y la jungla, se vio rodeado de tierra llana y plana. Con 8 tentáculos expertos en moverse a través de la selva, con un cerebro capaz de usar esas extremidades con maestría para agarrar.
Sin árboles que trepar, ni ramas con las cual balancearse. El pulpo, para sobrevivir, tuvo que hacer uso de su cerebro. Comenzó a fabricar herramientas, con esos tentáculos habilidosos. Primero piedras, palos para romper cosas o alcanzarlas, para hacer un nido y una madriguera. Luego, para la guerra, para hacer armas, ropa.

No es seguro cuando surgió el primer faraón octópodo, pero una vez que descubrieron la energía nuclear, nada los detuvo en su conquista del universo.

FIN

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