Resucito siempre con Morfeo engarrotado al cogote, como araña peluda inyecta con sus navajas una gran dosis de ese horrible malestar matutino, me despojo con gran dificultad de doscientos setenta y seis kilos de seguridad [el peso de las cobijas suele variar de día en día dependiendo directamente de la ecuación horas dormidas menos horas de insomnio], limo mi rostro con ambas manos intentando desaparecerlo, sin triunfo me escurro fuera de la cama como rumiante recién parido [dando tumbos por toda la habitación], tras tropezar con un poco de cordura debajo de la cama o dentro de mis chanclas arrastro mis extremos con los grilletes bien apretados hasta el cuarto de baño, ahí un espejo poco amable me recibe a chingadazos [este eres tu y es muy temprano, te ves particularmente jodido hoy], esbozo una espantosa mueca y continuó.
Se abre el telón [ó cortina de baño]
Primer acto: un viejo mamón sale – Bañarse o no bañarse esa es la cuestión-
Se cierra el telón [ó cortina de baño]
La desidia arrancó valiosos segundos de vida y salgo ídem de como entré, regreso envuelto en tinieblas al cuarto que siempre esta extrañamente calientito a esas horas, examino los vestigios de mi cama, una cobija de doscientos setenta y seis kilos me observa somnolienta y no dice nada.
Un bulto moviéndose lento dentro de una ligera penumbra, cantos estridentes de pajarillos cabrones se filtran por la ventana, me planto frente al ropero enfundo mi piel con lo primero que encuentro [bendita masculinidad], y voy a la cocina a devorar cualquier cosa.
Despeinado y ojeroso registro la nevera, rápidamente examino el basto contenido [dos limones pasados, un frasco de mayonesa, caja de bicarbonato con mas de 2 años de antigüedad, y el envase de leche con un quinto del contenido original] tomo la leche [la leyenda bébase directo del envase, debería ser incluida de fábrica], tomo un pedazo de pan [ni tan duro, ni tan suave], prendo el televisor para recibir como siempre malas noticias:
Nota Roja: Dos niños murieron ayer por la noche…
El miedo me atornilla la nuca y se me caen las lagañas al suelo
Niños…
Niños…
Pude haber sido yo…
De noche, todos somos niños…
Para encontrar mas obras de mi autoría visita Le cirque du Obscene
viernes, 21 de agosto de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Fer :E!!!!
ResponderEliminarUff... Te luciste man.
ResponderEliminar