domingo, 26 de julio de 2009

Predicciones locas del futuro

Estamos en el año 2009, pese las crisis humanitarias en diferentes partes del mundo, la tecnología sigue avanzando. Hay diferentes motivaciones de los seres humanos de convertirse en dioses, seres con un poder infinito y control total del universo, seres inmortales y omnisapientes.

El primer obstáculo que se presenta para esto son los meteoritos, en unos pocos años la ciencia tendrá que buscar una solución para desviar los meteoritos más próximos, por supuesto, con el tiempo (miles de años) vendrán meteoritos gigantescos, pero en miles de años eso ya no será un problema, se habrá encontrado una forma segura de desviarlos sin problema, anticipando sus trayectorias en milenios.

Conforme avancen las computadoras y nuestro conocimiento de los átomos, podremos hacer cálculos de magnitudes nunca antes vistas por otro ser en la tierra. Cálculos avanzados sobre el clima, los terremotos. Se podrá predecir con precisión métrica la temperatura, humedad y el clima en general de cualquier parte del mundo y a este conocimiento se podrá tener acceso desde cualquier punto del globo, por maquinarias pequeñas pero tan complejas como las supercomputadoras actuales y más poderosas aún.

El Internet como lo conocemos es la versión primitiva de lo que llamo UltraNet. Es parecido al concepto de Internet, computadoras conectadas entre sí, pasando paquetes de datos, información. La UltraNet será inteligente, tomará decisiones por si misma e influirá de forma automática en nuestro entorno. No habrá computadoras, sino que todos los dispositivos caseros están conectados a esta UltraNet a la cual tendremos acceso a ella todo el tiempo desde nuestro cerebro. Dándole órdenes, comunicándote con otras personas y con tu entorno inteligente. Podrás almacenar recuerdos vívidos de olores, sensaciones, emociones y transmitirlo a otras personas. Si te enfermaras, tu doctor lo sabría de inmediato y mandaría los medicamentes. Todo esto gracias a la UltraNet, algo más que una red de computadoras, será una red formada por todos los dispositivos y manejado por las personas gracias a la pura capacidad de pensar, además de que tomará decisiones por sí misma*.

Gracias a las capacidades de la UltraNet, será posible que científicos, artistas, estudiantes y genios tengan acceso instantáneo a toda la información disponible hasta el momento, harán investigaciones e inmediatamente sus resultados serán publicados, con toda la información disponible a investigadores en todo el mundo en el mismo instante en que se crean. Haciendo que la tecnología crezca a niveles tan acelerados, que las enfermedades, los padecimientos, el hambre, la cultura, todo desaparecerá y se formará una gran y única cultura universal, que con el poder de la ciencia podrán extender su vida por tiempo ilimitado, podrán invadir otros planetas y viajar por el espacio, por el tiempo y el universo. Conociendo todos los procesos, respondiendo todas las preguntas de la física y las ciencias humanas. El arte será cosa del pasado, será considerada como la religión en nuestro tiempo. Se podrá manipular las partículas atómicas con mejor precisión que una impresora. Pero todas las mentes estarán conectadas y pensarán unánimemente. Será el ente con más conocimientos del universo y más control de él y así seguirán hasta poder manipular el universo entero y moldearlo.


Aunque tal vez nos aplaste un meteorito antes o algún virus termine con nosotros. No conozco forma de saberlo más que esperar y mirar mi reloj.

*Hasta este punto la humanidad enfrentaría su mayor enemigo. La tecnología de la ultranet será tan inteligente y comenzará a influir de tal manera en el entorno que nos volveremos totalmente dependientes de ella, todo en nuestra vida girará alrededor de la UltraNet, será necesaria para hacer todo y sin ella no podremos hacer muchas cosas. Sin embargo, los mismos conocimientos que nos proveen de la medicina del futuro y la UltraNet podremos extender nuestra propia inteligencia, esto aumentará aún más las capacidades de la UltraNet y a su vez las nuestras, que en cierto punto será reemplazado por descubrimientos superiores que le quitarán poder a la UltraNet y al ser humano, será la mezcla de todos los conocimientos de la ciencia unidos en una “red” que será totalmente intangible y tendrá vida.

viernes, 17 de julio de 2009

Tres deseos

“…Así, finalmente todo ha acabado, mis pensamientos me han traicionado, no queda una gota de inspiración es este viejo cuerpo, no hay rastro de virtud en esta pobre alma sin valor. Cierro la última página de mi libro, pico el último punto final, con la punta de mi pluma…”

Un hombre miserable en condiciones desdichadas, metía cuidadosamente la carta en un sobre y finalmente lo sellaba con cera. Asentaba el sobre en una canasta de mimbre junto con otras más (“… A mi siempre amada, a mi fiel amigo y abogado, para el ángel de mis sueños…”).

Acostado sobre el sillón apolillado de terciopelo, relajó su cuerpo completamente, excepto por su brazo que sostenía una espada afilada a la altura de su cuello. No tenía abiertos los ojos, respiraba lenta y profundamente, no tenía prisa pero tampoco deseos de quedarse, no sufría por una enfermedad mortal o por algún tipo de cáncer, era un desorden en su mente que le carcomía el alma.

Por la mente del poeta pasaron imágenes del ayer, recuerdos de una vida amarga, de un mundo cruel lleno de odio y miedo, una existencia solitaria y sin amor, tan triste como el dolor más profundo, tan aterrador como la pesadilla más oscura.

La mano del poeta se impulsó una última vez y una luz blanca llenó la habitación polvorienta, el arista no respiraba, su corazón no latía, el tiempo no transcurría. Sus ojos sólo veían una figura luminosa, cálida que le daba vida. El aire volvió a pasar por sus pulmones y su corazón comenzó a palpitar otra vez. Sus labios se movieron:

“Eres el Ángel de mis sueños, eres el ser de vida y luz que vino a rescatarme de esta vida. Ha sido largo el camino y doloroso, mi cuerpo está lleno de cicatrices y mi alma se desangra. Tantas noches perdidas en el sufrimiento, hubiera deseado no ver tantos atardeceres y llorarle a las estrellas por la soledad que me sofoca. Ángel líbrame de mi cruel destino, llegaste al último instante, sálvame de mi cruel destino”.

El ser de luz se acercó hacia la figura pálida y seca, a los restos de un hombre que tiene menos vida en su alma que el insecto más miserable, menos esperanza en su oscuro corazón que la luz de una vela en una noche tormentosa.

“Mi amor por ti me hizo venir por ti, tu corazón ha sufrido demasiado y mereces de toda la dicha y el lujo que quisieras. Te concederé tres deseos, no tienes que darme nada a cambio. Desea lo que quieras, yo lo haré realidad. Sólo dilo y el mundo estará a tus pies, la realidad es ahora tu voluntad, todos los placeres que puedas imaginar yo te los puedo conseguir, no hay lujo alguno que no pueda conseguir. Pide lo que quieras”.

Asombrado el poeta, su rostro lloró las últimas gotas de agua que quedaban en su cuerpo más muerto que vivo, inmóvil, casi momificado. Su cara no expresaba ya ni un sentimiento, pero sus ojos aún miraban y el aire todavía pasaba por sus pulmones, su corazón latía cada vez más lento.

“Ángel, mi amor, he sufrido tanto en esta vida, no conozco el placer, no conozco el goce ni la felicidad, mi vida está exenta de cualquier gusto y mis ojos no han visto más que sombras y pesadillas que me atormentan, mi alma nunca ha sido virtuosa y esto lo he sufrido hasta el día de hoy. Deseo encontrar toda la belleza del universo, deseo alcanzar el placer más grande y deseo que dicho placer dure eternamente y que no haya forma de que alguien o algo me saque de esa eternidad de placer y belleza”.

Y esas fueron las últimas palabras del poeta. Cuando cerró el trato con el diablo, este se quedó con el alma del poeta. En la muerte, en el infierno, encontró una eternidad de torturas y fuego, una atmósfera ácida con criaturas demoníacas que entonaban cantos malditos de perversión pura. Una sonrisa se dibujó en el rostro del poeta y así permaneció, en el mundo más bello que ha conocido, en el placer más grande que ha sentido, en la eternidad de la muerte. Lejos del sufrimiento de la vida.