¿Por qué los grupos musicales populares no
duran mucho?
Todo recae en la calidad del trabajo. Los artistas clásicos no son promocionados de
ninguna forma que no sea académica, no hay mercadotecnia ni publicidad que
ponga a los clásicos en la mente de las personas. Sin embargo, aún siguen activos
porque cualquier persona que llegue a escuchar su música la identifica como
"buena" o "muy bien hecha" (de alta calidad).
La música popular de hoy en día funciona así:
Un empresario, o un grupo de empresarios, toman
a varias personas que se vean bien en los videos e invierten en publicidad por
todos los medios posibles hasta que la canción (cuyo ritmo siempre es simplista
y pegajoso) se ponga de moda. Una vez de moda, comenzarán a vender discos o esa
única canción en iTunes u otros medios hasta que sus estudios de mercado les
indiquen que sus ganancias irán a la baja. Ante esto, pueden decidir si
invertir en más publicidad para ese grupo o persona o pueden decidir
abandonarlo y formar otro grupo. Ambas prácticas son frecuentes y hay
“artistas” que han logrado mantener en la cima siempre basándose en la
publicidad y no en la calidad del producto que le ofrecen al público.
El bombardeo de publicidad es rápido y
agresivo, debe llegar por todos los medios. Por esta razón es que los videos
musicales fueron una excelente herramienta para los empresarios, pues no
importa cuan mala sea la música, los componentes visuales del video son
suficientes como para introducir la música en el mercado y hacer que el público
desee pagar dinero por ese producto. Esto también sirvió como herramienta
comercial para introducir otros artículos, como ropa, accesorios, vehículos,
etc. Que vienen a formar parte de la cultura del superficialismo. De esta
forma, al vender una canción, también los compradores (usuarios de música
comercial) deben tener la ropa, usar el peinado, los accesorio, el auto, etc.
De sus artistas favoritos.
Esto sucede en todos los medios de expresión
artística. Cuando antes el arte era una expresión del ser humano o la
dominación de una destreza, hoy es un comercio que basa en la ignorancia y el
borreguismo de las masas adocenadas sin conocimiento musical, a las cuales se
les entrena para que no piensen por cuenta propia sino para vivir sus vidas basándose en ciertos
estándares de conducta establecidos por las empresas para motivar el mercado.
El riesgo de una cultura basada únicamente en
el mercado desinformado que no exige calidad es que eventualmente todo el valor
que se le da a un producto termina recayendo sobre lo efectiva que sea la
mercadotecnia. Esto lleva a que el mercado se inunde de artículos chatarra que
crean necesidades inventadas que no le dan poder a las personas sino que hacen
de estas esclavas de los empresas y dejan de ser seres humanos libre-pensantes
para convertirse en seres vacíos e inhumanos cuyo valor en la sociedad depende
en cuáles productos haya comprado.
Esta estrategia es similar a la que usan los
proxenetas y tratantes de blancas para despersonalizar a sus víctimas las
cuales utilizan como objetos para obtener ganancias pero engañando a esas
personas con que “así es su vida”, “lo que hacen está bien”, “no importa que
ellos se lleven todo su dinero, también reciben algo a cambio”, “es justo”,
etc.
La diferencia con una sociedad que conoce y
exige calidad es que no importa cuan buena sea la mercadotecnia, a las personas
no se les engañará para pagar mucho por un producto desechable que no le aporta
nada al ser humano, sino que recibirá únicamente artículos de valor que hagan
más poderosa a esa persona. Es el contraste entre pagar por algo hecho y
aprender a hacerlo uno mismo, entre comparar un producto basándose en cómo se
ve, en vez de cuan funcional sea.