sábado, 6 de julio de 2013

Ideas sobre la música comercial



¿Por qué los grupos musicales populares no duran mucho?
Todo recae en la calidad del trabajo.  Los artistas clásicos no son promocionados de ninguna forma que no sea académica, no hay mercadotecnia ni publicidad que ponga a los clásicos en la mente de las personas. Sin embargo, aún siguen activos porque cualquier persona que llegue a escuchar su música la identifica como "buena" o "muy bien hecha" (de alta calidad).

La música popular de hoy en día funciona así:
Un empresario, o un grupo de empresarios, toman a varias personas que se vean bien en los videos e invierten en publicidad por todos los medios posibles hasta que la canción (cuyo ritmo siempre es simplista y pegajoso) se ponga de moda. Una vez de moda, comenzarán a vender discos o esa única canción en iTunes u otros medios hasta que sus estudios de mercado les indiquen que sus ganancias irán a la baja. Ante esto, pueden decidir si invertir en más publicidad para ese grupo o persona o pueden decidir abandonarlo y formar otro grupo. Ambas prácticas son frecuentes y hay “artistas” que han logrado mantener en la cima siempre basándose en la publicidad y no en la calidad del producto que le ofrecen al público.
El bombardeo de publicidad es rápido y agresivo, debe llegar por todos los medios. Por esta razón es que los videos musicales fueron una excelente herramienta para los empresarios, pues no importa cuan mala sea la música, los componentes visuales del video son suficientes como para introducir la música en el mercado y hacer que el público desee pagar dinero por ese producto. Esto también sirvió como herramienta comercial para introducir otros artículos, como ropa, accesorios, vehículos, etc. Que vienen a formar parte de la cultura del superficialismo. De esta forma, al vender una canción, también los compradores (usuarios de música comercial) deben tener la ropa, usar el peinado, los accesorio, el auto, etc. De sus artistas favoritos.
Esto sucede en todos los medios de expresión artística. Cuando antes el arte era una expresión del ser humano o la dominación de una destreza, hoy es un comercio que basa en la ignorancia y el borreguismo de las masas adocenadas sin conocimiento musical, a las cuales se les entrena para que no piensen por cuenta propia sino para vivir sus vidas basándose en ciertos estándares de conducta establecidos por las empresas para motivar el mercado.
El riesgo de una cultura basada únicamente en el mercado desinformado que no exige calidad es que eventualmente todo el valor que se le da a un producto termina recayendo sobre lo efectiva que sea la mercadotecnia. Esto lleva a que el mercado se inunde de artículos chatarra que crean necesidades inventadas que no le dan poder a las personas sino que hacen de estas esclavas de los empresas y dejan de ser seres humanos libre-pensantes para convertirse en seres vacíos e inhumanos cuyo valor en la sociedad depende en cuáles productos haya comprado.
Esta estrategia es similar a la que usan los proxenetas y tratantes de blancas para despersonalizar a sus víctimas las cuales utilizan como objetos para obtener ganancias pero engañando a esas personas con que “así es su vida”, “lo que hacen está bien”, “no importa que ellos se lleven todo su dinero, también reciben algo a cambio”, “es justo”, etc.
La diferencia con una sociedad que conoce y exige calidad es que no importa cuan buena sea la mercadotecnia, a las personas no se les engañará para pagar mucho por un producto desechable que no le aporta nada al ser humano, sino que recibirá únicamente artículos de valor que hagan más poderosa a esa persona. Es el contraste entre pagar por algo hecho y aprender a hacerlo uno mismo, entre comparar un producto basándose en cómo se ve, en vez de cuan funcional sea.

lunes, 1 de julio de 2013

Zombies de amos pensantes

Y todos observaban en sus celulares impacientes la hora, incapaces de contar el tiempo.
Esperaban el momento en que las rejas se abrieran, tal como fue anunciado, esperaban por lo que sucedería, tal como dijeron que sucedería.
En sus mentes no existía una idea diferente que la que les habían implantado. Sus creencias ya no eran sus creencias, sus cuerpos ya no generaban conocimiento, sólo lo recibían y aceptaban sin dudar.
Y así vivieron y murieron. Mientras sus amos los observaban desde lo alto, pensando.