Un año pasará rápido y cuando menos lo pensemos ya estaremos en Junio del 2011. Las elecciones son el próximo año y, desde hoy, algunos candidatos ya dieron la cara abiertamente y han comenzado a hacer propaganda.
Las cosas están así:
Si se hicieran hoy las elecciones para la presidencia, con Peña Nieto, ganaría el PRI. Marcelo Ebrard y López Obrador son los otros posibles candidatos pero con una cómoda distancia para el Priista. Por su parte, el PAN no tiene candidatos competitivos visibles.
Ante este escenario, se presenta un dilema: El PRD por sí sólo no podría ganar, como partido está en tercer lugar en las encuestas. PT-Convergencia y los demás hacen poca diferencia. Ahora, tenemos a Obrador en el PT (¿Sigue afiliado al PRD?) y a Ebrard con una relación muy estrecha con Obrador, pero públicamente haciendo campaña por sí mismo (con el presupuesto de la ciudad más grande del mundo). Obrador, que se nombra Presidente legítimo, por su lógica no debería ser candidato (Si dice ser presidente, estaría yendo por una reelección legítima), pero todavía tiene un peso político importante que en materia de partidos se traduce en votos, es decir, dinero. Pero se ve complicada una situación donde Marcelo Ebrard le esté pidiendo chance de ser candidato a Obrador, aunque sea esta vez.
Entonces tenemos al PAN sin candidato, el PRI relamiendo sus barbas y el PRD-PT en una situación incómoda.
Mientras tanto: El PRI no se queda con las manos cruzadas, los dirigentes están apuntando a los estados. Después de tomar la joya del PAN, con Greg promocionándose desde Nayarit y otros bastiones partidistas siendo tomados por el PRI, tenemos el ejemplo de Yucatán y el Estado De México para suponer que usarán los poderes, recién recuperados, para emprender una campaña más agresiva a nivel de los estados. Esto lo usarán indudablemente para tomar todavía más ventaja, dejando al PRD dividido y un PAN desesperanzado.
Pero tampoco el PRD y el PAN se están viendo lentos, ante inminentes victorias del PRI, ignorando completamente la salud mental de los analistas políticos, los dos partidos competidores se han aliado en diferentes elecciones para darle la lucha al PRI. Estas alianzas ingobernables son prueba del completo desinterés de los partidos por presentar proyectos de desarrollo y crecimiento del país y que sólo van por la victoria, aunque les toque bailar con la más fea.
Si el PAN y el PRD se aliaran para la presidencia (¿Qué estoy diciendo?), tendrían la capacidad de competir contra el PRI, pero sería absurdo que Obrador aceptara una candidatura con el PAN (Aunque quién sabe, luego está con un partido y luego con otro), pero no sería tan alocado (no tanto) si Ebrard se acercara al PAN con los chuchos. Para esto, Ebrard y el PRD tendrían que emanciparse finalmente de Obrador, dejar los pocos puntos del PT e irse a la grande con el PAN, quien sabe, hasta puede que el PT y Convergencia manden al diablo a Obrador y terminen en una mega alianza. Con esto, el PAN tendría más segura la victoria. Pero ante este absurdo desenlace, PRD-PAN perdería fuerza, porque hacen pedazos sus identidades como partidos y contribuiría a lo que hoy ha permitido que el PRI vuelva a retomar el poder de antes: La decepción de la sociedad Mexicana ante las autoridades ineptas, funcionarios corruptos, partidos insensibles, políticos relacionados con el crimen organizado e instituciones obsoletas, mal dirigidas que retrasan el desarrollo de un país golpeado por una guerra perdida, una crisis económica mundial y una crisis en la política mexicana.
Si fueran las elecciones hoy, el ganador sería la indiferencia y el perdedor sería… El pueblo de México.
Las cosas están así:
Si se hicieran hoy las elecciones para la presidencia, con Peña Nieto, ganaría el PRI. Marcelo Ebrard y López Obrador son los otros posibles candidatos pero con una cómoda distancia para el Priista. Por su parte, el PAN no tiene candidatos competitivos visibles.
Ante este escenario, se presenta un dilema: El PRD por sí sólo no podría ganar, como partido está en tercer lugar en las encuestas. PT-Convergencia y los demás hacen poca diferencia. Ahora, tenemos a Obrador en el PT (¿Sigue afiliado al PRD?) y a Ebrard con una relación muy estrecha con Obrador, pero públicamente haciendo campaña por sí mismo (con el presupuesto de la ciudad más grande del mundo). Obrador, que se nombra Presidente legítimo, por su lógica no debería ser candidato (Si dice ser presidente, estaría yendo por una reelección legítima), pero todavía tiene un peso político importante que en materia de partidos se traduce en votos, es decir, dinero. Pero se ve complicada una situación donde Marcelo Ebrard le esté pidiendo chance de ser candidato a Obrador, aunque sea esta vez.
Entonces tenemos al PAN sin candidato, el PRI relamiendo sus barbas y el PRD-PT en una situación incómoda.
Mientras tanto: El PRI no se queda con las manos cruzadas, los dirigentes están apuntando a los estados. Después de tomar la joya del PAN, con Greg promocionándose desde Nayarit y otros bastiones partidistas siendo tomados por el PRI, tenemos el ejemplo de Yucatán y el Estado De México para suponer que usarán los poderes, recién recuperados, para emprender una campaña más agresiva a nivel de los estados. Esto lo usarán indudablemente para tomar todavía más ventaja, dejando al PRD dividido y un PAN desesperanzado.
Pero tampoco el PRD y el PAN se están viendo lentos, ante inminentes victorias del PRI, ignorando completamente la salud mental de los analistas políticos, los dos partidos competidores se han aliado en diferentes elecciones para darle la lucha al PRI. Estas alianzas ingobernables son prueba del completo desinterés de los partidos por presentar proyectos de desarrollo y crecimiento del país y que sólo van por la victoria, aunque les toque bailar con la más fea.
Si el PAN y el PRD se aliaran para la presidencia (¿Qué estoy diciendo?), tendrían la capacidad de competir contra el PRI, pero sería absurdo que Obrador aceptara una candidatura con el PAN (Aunque quién sabe, luego está con un partido y luego con otro), pero no sería tan alocado (no tanto) si Ebrard se acercara al PAN con los chuchos. Para esto, Ebrard y el PRD tendrían que emanciparse finalmente de Obrador, dejar los pocos puntos del PT e irse a la grande con el PAN, quien sabe, hasta puede que el PT y Convergencia manden al diablo a Obrador y terminen en una mega alianza. Con esto, el PAN tendría más segura la victoria. Pero ante este absurdo desenlace, PRD-PAN perdería fuerza, porque hacen pedazos sus identidades como partidos y contribuiría a lo que hoy ha permitido que el PRI vuelva a retomar el poder de antes: La decepción de la sociedad Mexicana ante las autoridades ineptas, funcionarios corruptos, partidos insensibles, políticos relacionados con el crimen organizado e instituciones obsoletas, mal dirigidas que retrasan el desarrollo de un país golpeado por una guerra perdida, una crisis económica mundial y una crisis en la política mexicana.
Si fueran las elecciones hoy, el ganador sería la indiferencia y el perdedor sería… El pueblo de México.